martes 8 de diciembre de 2009

Carta de Starsmore a los Reyes Magos

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido muy bueno. No sólo he sacado buenas notas (digo yo que tanto notable compensará un único suspenso, ¿no?) y ayudado a sacarlas a quien lo ha necesitado, sino que también he puesto en marcha la Fundación Algo Superficial y Vulgar, con la que pretendo enseñar a todos mis queridos lectores a ser unos buenos rubitos para que se acaben sus problemas. Como veis, soy todo amor y dedicación al prójimo. Bueno, sí, vale, no ha sido amor precisamente lo que le he dedicado al prójimo este año, que ha sido algo más sudoroso (sé que lo sabéis porque vosotros lo sabéis todo, así que no intentaré engañaros), pero que me he dedicado al prójimo como nadie, eso no me lo podéis negar.

Tampoco le he deseado el mal a nadie. Bueno, para qué mentir, cada vez que Lady CaCa ha sacado un nuevo single, he deseado cosas muy malas. Pero es que la odio, y no entiendo que ese espantajo tenga el éxito que tiene. Debe ser algo así como lo vuestro con Papá Noel. Sé que no os gusta que lo mencione, pero tenéis que superar esa enemistad. El viene a finales de año, y vosotros a principios, tenéis un territorio bien marcado y ninguno lo traspasa. Pero lo que no podéis hacer es no traerme lo que os pido y dejarme una nota que dice "Lo demás, que te lo traiga el gordo cabrón". Que también le escriba una carta a él no es como si os pusiera los cuernos...

En fin, que me estoy liando.Os adjunto la lista de regalos que quiero y merezco para estas navidades, la cual procedo a publicar en mi blog por si algún admirador secreto quiere hacerme un regalo. Que luego me vienen con discos de Britney, y eso no puede ser.

-"Completamente", de Fangoria.
-Una bufanda oscura, que pegue con mi cazadora de invierno.
-Unos guantes de cuero.
-Unos calzoncillos de sábado por la noche.
-"La libertad moderna y los límites del gobierno", de Charles Fried.
-Una PS3 (si cuela, cuela).
-Un novio abogado, guapo y rico (claro, que si tuviera de esto, para qué iba a necesitar Reyes Magos).
-Un cárdigan como el de Federer. Y un Federer.
-El Robot Emilio (desde los 6 años llevo pidiéndolo, malditos).
-Una cita con Guille Mostaza.
-Y la paz en el mundo...

Con cariño,
Starsmore

miércoles 25 de noviembre de 2009

Facebook, ese mundo maravilloso

Hay quien dice por ahí que el Tuenti es mucho mejor que el Facebook. Ni hablar. Tuenti es una chorrada para que los niñatos y los poligoneros cuelguen las fotos que se hacen delante del espejo cuando se ponen hechos unos adefesios para salir los sábados por la noche. En cambio, Facebook es todo un universo en el que puedes jugar, conocer las novedades sobre tus series favoritas, apoyar causas justas y hasta mandar mensajes de amor a tus celebrities favoritas. Que no hay punto de comparación, vaya.

Pero lo mejor de todo, sin duda, son las chorradas. Y más en concreto, los grupos sobre corradas. Uno puede apoyar a sus amigos heterosexuales, pobrecitos ellos; honrar como se merecen a los mejores momentos de "Los Simpson", reírse de los políticos que peor le caigan, recordar grandes series de su infancia... Todo es posible en esta red social, que además tiene grupos para todos: para Mi-guel, para Temmpus, para Álvarodrv, para Thiago, para Álex... ¡Nadie se queda fuera!

Ahora también está pegando mucho el Twitter, otra basura aburrida que no sirve para nada. Yo, fiel a mi Facebook, que además me permite hacer justicia en el mundo de la moda.

martes 17 de noviembre de 2009

Absolutamente Saritísima

Perdonad que les copie el titular a los de El País, pero es que les ha quedado genial.

Aquí os traigo, con unos días ya de retraso, el videoclip de la nueva versión de "Absolutamente", que Fangoria ha grabado con la gran Sara Montiel para la reedición de su último disco, que se llamará "Completamente". Sara no se sabe el playback de la canción, no sabe bailar este tipo de música (es que a su edad y con esos tacones de aguja...) y su voz ya no es lo que era. Ni falta que le hace. Ella es ya un icono de nuestra cultura, la española más internacional durante años, y la mujer que nos ha dado grandes momentos de nuestro cine como éste. Y ahora vuelve a la farándula acompañando a otro icono, no un mero icono gay, sino el mayor icono de la última época dorada de la música española.

Ahora, decid: ¿pero qué invento es esto?

miércoles 11 de noviembre de 2009

¡Tócate, niño, tócate!

Yo os juro, rubitos míos, que ni en toda mi educación de colegio católico había visto nada semejante. A lo máximo que llegaron mis profesores fue a ponerme el famoso cortometraje (no digáis que no lo habéis visto, guarrillas) "En malas compañías". Pero lo de la Junta de Extremadura no tiene nombre. Resulta que han organizado un taller para adolescentes de 14 a 17 años, en los que, entre otros muchos y variados pasatiempos carnales, enseñaban a los chavales a masturbarse. A mí lo que me parece peor de todo no es que el Estado se meta en cuestiones tan, tan privadas, que ya me parece bastante feo; ni que el eslogan sea tan burdo como "El placer está en tus manos". No, lo que me parece fatal, es que esa gente que cobra del dinero de todos no tenga los conocimientos suficientes sobre la juventud como para saber que un chaval de catorce años ya tiene callos en las manos de tanto machacársela. Casi sería mejor que les enseñaran a conseguir sexo en compañía para darle un descanso a la muñeca.

Vamos, es que yo a los 11 años, y así probando a tocar y ver que pasaba, como quien no quiere la cosa, descubrí por casualidad el pasatiempo de Onán. Yo propongo un ejercicio de sinceridad (y, por qué no, de nostalgia) y que contéis cómo fue vuestra primera experiencia de auto-conocimiento. Que no se diga que no sois valientes.

miércoles 4 de noviembre de 2009

True Blood

¿Sabéis lo que es tragarse las dos temporadas de una serie, de 12 capítulos cada una, en 5 días? Eso es lo que me ha pasado con "True Blood", la serie de la HBO creada por Allan Ball (de "A dos metros bajo tierra", serie que nunca me gustó), basada en los libros de la saga "The Southern Vampire Mysteries", de Charlaine Harris. Hay que decir que a nivel de trama y de desarrollo de personajes es un despropósito, pero es una serie absolutamente genial. ¿Por qué? Porque es un mundo en el que los vampiros exigen sus derechos fundamentales. Toma ya.

En el mundo de "True Blood", los japoneses, siempre a la última en todo, han creado una sangre sintética que suple todas las necesidades nutricionales de los vampiros, y gracias a ello nuestros amigos de los colmillos ya no necesitan alimentarse de seres humanos, por lo que pueden integrarse en nuestra sociedad. La trama se localiza en un pequeño pueblo del estado de Luisiana, y tiene como protagonistas a una camarera con poderes telepáticos y un vampiro de más de 100 años. Evidentemente, la telépata se enamora del vampiro y eso escandaliza mucho a todo el pueblo. Hay que mencionar también la importancia de la sangre de vampiro, que lo mismo tiene poderes curativos, que produce un colocón que no veas, que te limpia la grasa de la vitrocerámica.

El gran problema es que no todos los vampiros están de acuerdo en mantener relaciones cordiales con los humanos (que como se entere ZP les manda una delegación de la Alianza de Civilizaciones), y entre ellos está Eric, propietario del bar de vampiros Fangtasia y chulazo sueco de profesión. Aunque no es un personaje malo, hay que decir que es bastante ambiguo, y su atracción por Sookie, la protagonista, hace que se enfrente más de una vez con el vampiro bueno.
Claro que este no va a dejar que le quiten a su novia, evidentemente, porque es la que le da de comer. Literalmente. Yo es que no entiendo qué hay de sensual en que un hombre te perfore el cuello con sus colmillos y te desangre.

Además de todo eso, exorcismos, asesinos en serie, ménades, hombres que se transforman en animales, negros con un buen culo de negro, bacanales, madres borrachas, ecologetas piradas, abuelas terriblemente adorables y hasta vampiras adolescentes de carácter insoportable. Mención especial para Ryan Kwanten, que interpreta al hermano de la protagonista, y del que os adjunto una foto en todo su esplendor. La serie es muy adictiva y además se puede ver online, aunque la segunda temporada todavía no está doblada y ha de verse subtitulada. Para mí, la versión buena de "Crepúsculo". Al menos, aquí los vampiros se lavan.

lunes 12 de octubre de 2009

Marie Antoinette

La mejor película de Sofia Coppola, así de claro lo digo. Esto les parecerá fatal a los que opinan que tal honor es propiedad de "Lost in Translation", y por supuesto también a aquellos que no soportan a la hija del director de "El padrino", que a esos ninguna de sus películas les parecerá la mejor en nada. Pero hay que reconocer que la historia de Bill Murray y Scarlett Johansson en Tokio, aunque es una muy buena película, es claramente inferior a ésta en cuanto a puesta en escena, estructura, emotividad y discurso. Quizá "María Antonieta" sólo salga perdiendo frente a ella en cuanto al retrato de personajes.

La historia narra la vida de la Reina Adolescente desde que abandona Austria para casarse con el futuro Luis XVI hasta el derrocamiento de la monarquía francesa, pero sin ahondar mucho en el contexto histórico ni lo que pasaba fuera de los muros del Palacio de Versalles, y plagada de pequeñas "modificaciones" históricas. Pueden abandonar la sala en este momento los amantes del cine histórico habitual, cuyo objetivo principal suele ser la recreación fidedigna de determinados momentos de la Historia. En esta película lo que interesa es retratar la biografía de una mujer, que reina, sería reina, pero cuya influencia en cuestiones políticas era prácticamente nula, como ella misma reconoció en escritos que todavía hoy se conservan.

Dado que la intención de la directora no es hablar de Historia, ni de la Revolución, ni de la dicotomía monarquía-república, ni de tantas cosas que se presuponen en una película ambientada en esa época y en ese país, la mayor parte de la crítica ha visto en la película una obra vacía. Es por cosas como ésta que yo siempre digo que para entender las películas de Sofia Coppola hay que tener una sensibilidad especial. También se equivocan quienes creen que el retrato de la reina pretende acabar con la imagen que se tiene de su estilo de vida como frívolo y superficial. Difícil lograr eso cuando la protagonista se pasa la película probándose zapatos, yendo a fiestas, bailando y comiendo pasteles (altamente desaconsejable ver esta película sin cantidades industriales de azucar a mano); muy al contrario, se trata de explicar por qué una joven inteligente y vital se limitó a vivir una vida de lujo y vestidos caros cuando podía haber sido mucho más. Sí, rubitos míos, porque de lo que habla "Marie Antoinette" es de la necesidad de dar un enfoque a la energía desbordante de la juventud para que no se pierda en actividades banales. La necesidad de una guía que nos enseñe a ser algo más que un adorno y, en el caso de las mujeres, una fábrica de descendientes.

La dirección artística es de las que impiden cerrar la boca del asombro y mucho me cuesta entender que la película no se llevara ni la nominación al Oscar en este apartado (sí se llevo el premio al mejor vestuario). Aunque claro, resulta mucho más fácil deslumbrar visualmente cuando se rueda en el Palacio de Versalles. El de verdad. También rinden a gran nivel los actores, especialmente Kirsten Dunst, probablemente en el mejor papel de su carrera gracias una vez más a Sofia Coppola, que tan bien la dirigió en el papel de Lux en "Las vírgenes suicidas". Jason Schwartzman está muy bien como Luis XVI, aportando el puntito justo de humor a costa de su personaje pero sin llegar a caricaturizarlo. Acompañándo a los protagonistas, innumerables secundarios entre los que destacaré a Jamie Dornan como el conde sueco Hans Axel de Fersen, que no es que sea un gran actor, pero ya me entenderéis cuando lo veáis.

Lo mejor, sin duda, es la sensibilidad que desprende la película, con momentos terriblemente emotivos, para bien y para mal. El momento en el que dos siervos de palacio cuelgan un retrato de la reina con sus tres hijos y lo vuelven a descolgar es de los que encogen el corazón, pese a su sencillez. Mención obligada para la banda sonora, que mezcla bellísimas piezas clásicas con canciones pop-rock que subayan el espíritu juvenil de la protagonista, y entre las que brilla con luz propia mi favorita, el "Hong Kong Garden" de Siouxie & the Banshees, convenientemente arreglado en sus primeros acordes para que suene más "clásico". No está nada mal este ejercicio de memoria histórica para un personaje tan maltratado.

Y si os interesa la vida de María Antonieta, no dejéis de visitar este blog.

jueves 8 de octubre de 2009

Eternal sunshine of the spotless mind

¡Qué feliz es la suerte de la vestal sin culpa!
Olvidando al mundo, por el mundo olvidada.
¡Brillo eterno de la mente inmaculada!
Cada plegaria aceptada, y cada deseo abandonado.

De este fragmento del poema "Eloisa to Abelard", de Alexander Pope, toma su maravilloso título original la película que aquí recibió el más ramplón imposible título de "¡Olvídate de mí!". Una película dirigida por el irregular Michael Gondry, que tiene en su haber buenas películas como "Rebobine, por favor" al lado de auténticos peñazos como "La ciencia del sueño", y escrita por el siempre genial Chalie Kaufman, autor de guiones como "Adaptation". Si a eso le unimos un reparto en el que está gente como Kate Winslet o Tom Wilkinson, es fácil entender por qué ésta es una de las mejores películas de los últimos años.

El protagonista, Joel, acaba de terminar una tortuosa relación con su novia Clementine, para poco después descubrir que ella ha pasado por un tratamiento para borrar todos los recuerdos que almacenaba de su relación. Ofendido, el querrá pasar por el mismo proceso, pero acabará por arrepentirse y luchar desde su subconsciente para conservar su memoria. El argumento, en principio más raro que un perro verde cantando canciones de la Pantoja, conecta con todo espectador, o al menos con aquellos que hayan conocido el desamor. Llegados a cierto punto, todos hemos querido olvidar aquellos momentos que nos hicieron tremendamente felices pero que ahora se nos comen por dentro. De esto trata la película, pero como en todas las grandes películas, ese punto de partido adquiere mil dimensiones diferentes, para acabar hablando de la necesidad de aprender de nuestros errores, de la imposibilidad para huir del dolor, de la búsqueda de segundas oportunidades... pero, sobre todo, habla del amor de verdad, el que lucha contra nosotros para no desaparecer por mucho que tratemos de echar tierra sobre él.

¿He dicho ya que todos los actores están geniales? Empezando por Jim Carrey, un actor que me encanta en todas sus facetas y no lo puedo ocultar. Cuando hace reír, no hay otro que pueda con él y su maravillosa manera de sobreactuar, y cuando quiere hacernos llorar, es tan humano que es imposible no sentirse conmovido por su sensibilidad. Mucho bien le hace a su interpretación la química que desprende con Kate Winslet, probablemente la mejor actriz dramática del momento. Memorables cada una de sus escenas juntos, como memorables son también los secundarios que aparecen, como el gran Tom Wilkinson, el siempre correcto Mark Ruffalo, y los muy bien aprovechados Elijah Wood y Kirsten Dunst, que cuando tienen un buen director detrás de la cámara rinden a gran nivel.

La película está llena de momentos tremendamente emotivos y es imposible no desear con todas las fuerzas un happy end, que no desvelaré aquí si llega o no llega. Basta con saber que el manejo de las emociones y la empatía que despiertan los protagonistas (tan extraños cuando los conocemos, pero tan parecidos a todos nosotros) son la base de su éxito. Una película para los que, en vez de intentar olvidar sus errores, se pasan la vida pensando cómo pudieron haberlos evitado.